Qué lejanos quedan aquellos tiempos en los que nuestros dirigentes estaban convencidos que la mejora del nivel cultural y la construcción de una educación libre y laica, era una necesidad. Tiempos de República.
Uno de los objetivos más loables e importantes que se iniciaron en ese período. Reformas que tuvieron una gran transcendencia popular a las que se dedicaron muchos recursos.
La cultura es un derecho universal. Y tomando este lema, apoyados por numerosos intelectuales y artistas, se promovieron campañas culturales destinadas a los sectores más humildes. Las llamadas Misiones Pedagógicas. Claro está que la brecha comparativa de alfabetización y educación de esos tiempos con los de ahora es muy grande. Pero salvando las distancias, esa obra educativa y cultural, es aplicable ahora también.
Aquellas Misiones Pedagógicas, formadas por grupos ambulantes de estudiantes, profesores e intelectuales que se recorrían la España de esos tiempos, con bibliotecas, conferencias, cines y teatros a cuestas. Qué utópico suena ahora...
En nuestra moderna y hedonista sociedad, ¿dónde queda el fomento a la cultura, al pensamiento crítico? ¿De verdad que en 80 años, en lugar de haber avanzado, hemos involucionado? Bibliotecas, cines, museos, auditorios... Los hay, sí. Y en general, "al alcance de todos". Vamos a dejarlo ahí.
Hace mucho tiempo, por no decir nunca, que no escucho a ninguno de nuestros políticos decir cosas como "hay que promover la cultura entre los ciudadanos", "no debemos ser una sociedad pasiva y bobalicona". Sabemos que el interés del poder es el de una masa inculta porque es mucho más manejable. Mientras exista este sistema en el cual la desinformación es nuestro pan de cada día, ningún "representante del pueblo" pondrá el grito en el cielo para que dejen de engañarnos y manipularnos. Solo hay una única salida posible: leer, informarse, cuestionarse, PENSAR. Por nosotros mismos. Hay que rescatar ese espíritu de las Misiones Pedagógicas. Hay que tomar conciencia de que depende de nosotros que las cosas cambien. De nadie más.